Cómo los Pensamientos Afectan tu Estado de Ánimo

¿Alguna vez has estado disfrutando de un día agradable y, de repente, tu estado de ánimo cambia sin explicación aparente? Esto puede suceder por varias razones, pero una de las más comunes son los pensamientos. A menudo, no reflexionamos sobre el contenido de nuestros pensamientos, y rara vez pensamos que pueden desencadenar nuestras reacciones emocionales. Incluso menos veces consideramos si estos pensamientos son realmente ciertos. Sin embargo, podemos dirigir y manejar su contenido, así como evaluar si son 100% verídicos. (¡Ten en cuenta que tus pensamientos pueden comunicarte verdades a medias!)

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Para comprender cómo tus pensamientos te afectan, es importante entender cómo se forman.


¿Cómo Se Forma un Pensamiento?
Los pensamientos se originan a partir de tres elementos principales: lo que percibes con tus sentidos, lo que conoces y lo que sientes. A partir de la interpretación de esta información, se desarrollan ideas que se convierten en lo que piensas. Es crucial reconocer que los pensamientos pueden evolucionar de manera voluntaria y racional, cuando procesas conscientemente la información disponible, o de forma involuntaria e instintiva, cuando los estímulos externos provocan una respuesta automática. Esto explica por qué algo tan sencillo como una canción puede generar reacciones inesperadas, incluyendo cambios de ánimo repentinos.


¿Para Qué Sirven Los Pensamientos?
Tus pensamientos son fundamentales para analizar, definir y articular tu realidad. Generalmente, en coherencia con ellos, desarrollarás los límites que te impondrás, aceptarás y cumplirás. A través de tus pensamientos, entenderás tu vida y todo lo que la rodea.


La Importancia de Los Pensamientos
Dado que los pensamientos tienen la capacidad de influir en cómo percibes el mundo y tu nivel de autoestima, es vital recordar que son una suma de tus experiencias de vida. Los pensamientos más arraigados se desarrollan con el tiempo y se basan en la interpretación que haces de tus vivencias. Esto crea una “lente” a través de la cual interpretas la vida. A medida que acumulas experiencias, también modificas tus estrategias de adaptación, lo que influye en cómo analices una situación, los posibles efectos y las acciones que tomes. Como resultado, podrías acostumbrarte a ciertos resultados y, en consecuencia, tus emociones y decisiones se verán afectadas.


La buena noticia es que sí puedes gestionar tus pensamientos de manera saludable. A través de la concientización, el conocimiento de distorsiones cognitivas comunes y otras herramientas, puedes lograr un control más efectivo de tu mente. Te invito a reflexionar sobre tus pensamientos, su contenido y los efectos que tienen en tu vida.